Severo Palomares informó que se sostuvo una reunión informativa con comisariados y representantes civiles de comunidades ubicadas a lo largo de 140 kilómetros del municipio de Durango, con el objetivo de preparar el próximo barrido sanitario en el hato ganadero. Estas acciones, que se realizan cada cinco años, consisten en pruebas de tuberculosis y brucelosis, indispensables para conservar el estatus sanitario necesario para la exportación de ganado, aun en el contexto actual de restricciones fronterizas.

Las pruebas están enfocadas en detectar enfermedades que afectan principalmente al ganado, pero que también pueden representar riesgos para la salud humana. La meta es aplicar estos estudios a la totalidad del inventario ganadero del municipio, estimado en alrededor de 120 mil cabezas de ganado. Aunque en los últimos años no se han registrado casos recientes de brucelosis, se recordó que en periodos anteriores se detectaron algunos brotes que obligaron a implementar cuarentenas en comunidades específicas.

En cuanto a la movilización de animales, el director de desarrollo rural señaló que se mantienen operativos de vigilancia sanitaria mediante retenes donde médicos revisan las condiciones del ganado, especialmente para prevenir la propagación de plagas como el gusano barrenador. Aunque se reconoce que la llegada de esta amenaza es difícil de evitar, se continúan reforzando las medidas preventivas para reducir riesgos y proteger la sanidad pecuaria en la región.