En redes sociales, entre anuncios de tamales, piñatas y artículos hechos con esfuerzo, hay una historia que merece ser escuchada. Es la de Santy, un niño duranguense que está por cumplir 4 años y que enfrenta el Trastorno del Espectro Autista (TEA), además de un quiste aracnoideo en el cerebro.
Su familia se prepara para un paso decisivo: viajar a Guadalajara para una valoración especializada en neurodesarrollo. Ahí, médicos realizarán un mapeo cerebral que podría abrir la puerta a un tratamiento capaz de transformar su calidad de vida, una opción que hasta ahora no han encontrado en su lugar de origen.
Mientras tanto, en casa, la rutina gira completamente en torno a Santy. Su madre lo cuida día y noche, sin posibilidad de un ingreso propio, y su padre sostiene económicamente el hogar. Por eso, decidieron salir adelante con lo que tienen: trabajo, creatividad y dignidad. No piden donaciones directas, piden algo distinto: que la gente compre.
Cada tamal vendido, cada piñata entregada, cada artículo compartido, representa un pequeño paso hacia esa consulta que puede marcar la diferencia. Es una forma de ayudar que no solo suma recursos, también acompaña, visibiliza y abraza.
“Hay esperanza”, dice su madre. Y en esa esperanza cabe una comunidad entera.
Quienes deseen apoyar pueden hacerlo adquiriendo sus productos o difundiendo su causa:
📞 618 823 03 32
📲 Facebook: Lizeth Rojas
A veces, cambiar una historia empieza con algo tan sencillo como elegir a quién comprarle.
