Las mesas de trabajo entre México y Estados Unidos para avanzar en el cumplimiento del Tratado de Aguas de 1944 continúan este jueves, informó Roberto Velasco, encargado de despacho en la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE). El funcionario confirmó una nueva reunión bilateral cuyo objetivo es “seguir buscando una solución” que permita a México cumplir con los volúmenes comprometidos sin poner en riesgo el abasto para comunidades nacionales afectadas por la sequía.

México busca un punto medio ante la presión hídrica

Velasco explicó que el Gobierno federal intenta encontrar un equilibrio entre el respeto al derecho humano al agua y las obligaciones internacionales derivadas del tratado. Debido a la sequía extraordinaria que atraviesa el país y la baja disponibilidad en presas del norte, los escurrimientos hacia el Río Bravo se han reducido de forma notable.

“Estamos tratando de llegar a un acuerdo que permita distribuir el agua que tenemos en este momento”, afirmó el diplomático.

La SRE sostiene que el objetivo de las reuniones es construir un esquema flexible que considere la disponibilidad real del recurso y permita avanzar en una ruta de cumplimiento basada en los mecanismos que el propio tratado prevé para casos de sequía severa.

Un tratado bajo presión

La capacidad del ducto que transporta agua hacia el Río Bravo también limita los envíos, según reconocen autoridades federales. Esta situación ha generado tensiones en estados fronterizos, especialmente entre productores agrícolas que dependen del riego y autoridades locales que enfrentan disminución de caudales.

Estados Unidos, por su parte, ha insistido en que México debe cumplir el volumen comprometido en el ciclo actual. Sin embargo, México ha argumentado que el tratado permite posponer y cubrir los volúmenes faltantes en el siguiente quinquenio, como ya ha ocurrido en periodos anteriores afectados por la sequía.

Cooperación para enfrentar la crisis

La SRE reiteró que el diálogo con Washington se mantiene en un clima de cooperación técnica y diplomática. Las mesas continuarán en los próximos días con la expectativa de alcanzar un acuerdo que ofrezca certidumbre a ambos países y reduzca el impacto de la sequía en la frontera norte.

Mientras tanto, autoridades mexicanas trabajan en un plan de distribución que priorice el consumo humano y proteja a las comunidades más afectadas, al tiempo que buscan evitar una escalada en las tensiones con su vecino del norte.