México está recuperando el tren de pasajeros con nuevas rutas que buscan conectar ciudades, zonas industriales y regiones que durante décadas dejaron de contar con este servicio.

Después de años en los que el automóvil, los autobuses y el transporte aéreo dominaron los viajes entre ciudades, el país vuelve a apostar por el ferrocarril como una alternativa de movilidad.

La expansión contempla miles de kilómetros de vías y distintas rutas que atravesarán entidades del centro, Bajío y norte de México.

Entre las principales obras actualmente en construcción se encuentran los trenes AIFA-Pachuca, Ciudad de México-Querétaro, Querétaro-Irapuato y Saltillo-Monterrey-Nuevo Laredo.

En conjunto, estos cuatro proyectos representan alrededor de 785 kilómetros de infraestructura ferroviaria.

¿A dónde llegarán los nuevos trenes de pasajeros?

La nueva red busca conectar algunas de las principales zonas metropolitanas, industriales y comerciales del país.

Uno de los proyectos que avanza con mayor rapidez es el tren AIFA-Pachuca, diseñado para mejorar la conexión entre el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles y el estado de Hidalgo.

De acuerdo con las proyecciones oficiales, el recorrido entre Pachuca y la Ciudad de México podría realizarse en aproximadamente una hora con 10 minutos.

Tren Ciudad de México-Querétaro

Otra de las obras estratégicas es el tren Ciudad de México-Querétaro, que busca establecer una conexión ferroviaria de alta capacidad entre la capital del país y una de las principales zonas industriales de México.

La ruta pretende ofrecer una alternativa para los traslados entre el centro del país y el Bajío, una región clave para la actividad manufacturera y logística.

Su construcción forma parte de una estrategia más amplia para recuperar el transporte ferroviario de pasajeros y ampliar las opciones de movilidad entre ciudades.

Querétaro-Irapuato conectará seis puntos

En el Bajío también avanza el proyecto Querétaro-Irapuato, con una extensión aproximada de 108 kilómetros.

La ruta contempla estaciones en Querétaro, Apaseo el Grande, Celaya, Villagrán/Cortázar, Salamanca e Irapuato.

La infraestructura está proyectada para alcanzar una velocidad máxima de 200 kilómetros por hora, lo que permitiría reducir los tiempos de traslado entre distintas ciudades de la región.

Además, la conexión podría beneficiar a trabajadores, estudiantes y habitantes que diariamente se trasladan entre municipios del corredor industrial.

Saltillo-Monterrey-Nuevo Laredo reforzará el norte

En el norte del país, el proyecto Saltillo-Monterrey-Nuevo Laredo busca conectar tres ciudades estratégicas para la actividad industrial y comercial.

La ruta contempla aproximadamente 396 kilómetros y tendrá como destino Nuevo Laredo, una de las principales ciudades fronterizas de México.

Su importancia también está relacionada con la actividad logística y comercial de la región, debido a su conexión con Estados Unidos.

De esta manera, el nuevo sistema ferroviario no solamente busca atender viajes de pasajeros, sino también fortalecer la integración territorial y económica del país.

El regreso del tren va más allá de cuatro rutas

La estrategia ferroviaria contempla una red mucho más amplia que los proyectos actualmente en construcción.

Uno de los objetivos es avanzar en conexiones desde la Ciudad de México hacia Nuevo Laredo, además de desarrollar una ruta hacia Nogales, Sonora.

Con estas obras, el Gobierno federal busca conectar distintas regiones mediante corredores ferroviarios que atraviesen buena parte del territorio nacional.

Además, ya se realizan estudios para posibles rutas como Irapuato-Guadalajara, Querétaro-San Luis Potosí, San Luis Potosí-Saltillo y Mazatlán-Los Mochis.

Esto significa que el proyecto todavía podría crecer durante los próximos años.

¿Cuándo comenzarán a operar los nuevos trenes?

Las fechas de operación serán diferentes para cada proyecto.

La información oficial más reciente establece que el primer tren del AIFA-Pachuca está previsto para septiembre de 2026.

Para la ruta Ciudad de México-Querétaro, el primer tren está contemplado para el primer semestre de 2027.

En el caso del Saltillo-Monterrey-Nuevo Laredo, la previsión es que el primer tren comience operaciones durante el segundo semestre de 2027.

Por ahora, las obras avanzan de manera paralela con la construcción de vías, estaciones, infraestructura ferroviaria y sistemas necesarios para la operación.

¿Qué cambiará para los pasajeros?

El regreso de los trenes podría ofrecer una nueva alternativa para quienes actualmente dependen del automóvil o los autobuses para trasladarse entre ciudades.

Además, dependiendo de cada ruta, el ferrocarril podría ayudar a reducir tiempos de viaje y mejorar la conexión entre comunidades, municipios y grandes zonas metropolitanas.

El impacto esperado también alcanza a las localidades donde se construirán estaciones, debido a la actividad económica que puede generarse alrededor de estos puntos.

Empleos, conectividad y actividad económica

La construcción de las nuevas vías ferroviarias también representa una importante inversión en infraestructura.

Las autoridades han planteado que estos proyectos pueden generar empleos durante las distintas etapas de construcción y favorecer nuevas actividades económicas alrededor de las estaciones.

Asimismo, una mayor conectividad puede facilitar el traslado de trabajadores y estudiantes entre ciudades cercanas.

Por ello, el éxito de la nueva red no dependerá únicamente de terminar las vías, sino de que los servicios sean funcionales para quienes los utilizarán diariamente.

El reto será convertir al tren en una opción competitiva

El regreso del tren de pasajeros representa uno de los proyectos de infraestructura más ambiciosos de México en los últimos años.

Sin embargo, la construcción de las vías será solamente una parte del desafío.

Para que los trenes se conviertan en una alternativa cotidiana, factores como precio, frecuencia, tiempos de recorrido, seguridad, conectividad y calidad del servicio serán determinantes.

México está volviendo a mirar hacia sus vías ferroviarias.

Si las obras cumplen con las proyecciones establecidas y los servicios resultan competitivos, el tren podría recuperar un papel importante en la movilidad cotidiana de millones de mexicanos.