El programa de Alimentación para el Bienestar generó expectativas entre productores de frijol; sin embargo, la falta de seguimiento y coordinación provocó desilusión en el sector. Severo Palomares informó que, aunque hubo uno o dos acercamientos iniciales, posteriormente dejaron de recibir respuesta por parte de las instancias correspondientes, lo que impidió concretar acuerdos en beneficio de los agricultores.

La incertidumbre llevó a los productores a tomar decisiones que impactaron negativamente en el mercado, como la venta anticipada o el abaratamiento de las toneladas de frijol que tenían en acopio. Esta situación derivó en una disminución en los precios del producto, afectando directamente sus ingresos. A pesar de la disposición del gobierno municipal y del propio alcalde para colaborar, incluso con la rehabilitación de bodegas destinadas al almacenamiento, no se logró establecer el vínculo necesario entre las partes.

Según lo señalado, el principal obstáculo fue la falta de respuesta y recursos por parte del programa, ya que se argumentó la inexistencia de presupuesto para el acopio del grano. El director de desarrollo rural aseguró que cumplieron con las acciones que les correspondían, pero la ausencia de coordinación frenó el proyecto, dejando a los productores en una situación de incertidumbre y sin el respaldo esperado.