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Ciudad Juárez, Chihuahua.— El caso de Eitan Daniel, un niño de apenas un año y medio, ha sacudido a todo México tras confirmarse que fue víctima de maltrato severo que le provocó la muerte, y posteriormente abandonado en el desierto de Ciudad Juárez.

El menor fue localizado sin vida, envuelto en un costal y una cobija, luego de varios días desaparecido. Debido a las condiciones en que fue encontrado, fue necesario reconstruir su rostro para lograr su identificación, la cual finalmente se dio cuando su abuela acudió a reclamar el cuerpo.

Las autoridades confirmaron la detención de cinco personas presuntamente relacionadas con el caso, entre ellas su madre, familiares cercanos y el padre, quienes ya enfrentan investigaciones por estos hechos.

Más allá de la información, este caso duele y confronta: Eitan era un niño, una vida en etapa de total dependencia, que debía ser cuidada, protegida y amada.

Hoy, su historia no sólo es un hecho violento, es también un llamado urgente como sociedad. Cuando las infancias no son protegidas dentro de su propio entorno, cuando se normaliza la violencia o se ignoran señales, todos fallamos.