La guerra en Irán y el cierre del Estrecho de Ormuz disparan el precio del crudo hasta los 118 dólares por barril, encendiendo alarmas por inflación y crisis energética global.

Los precios del petróleo volvieron a superar los 100 dólares por barril y encendieron las alarmas en los mercados internacionales. El conflicto armado entre Irán, Estados Unidos e Israel, junto con el cierre del estratégico Estrecho de Ormuz, provocó un aumento de hasta 27% en el precio del crudo en cuestión de días, impulsando el barril hasta los 118 dólares y generando temor por una nueva ola inflacionaria global.

El mercado energético reaccionó con fuerza al recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente.

El crudo West Texas Intermediate (WTI) llegó a subir hasta 15% al inicio de la jornada, alcanzando los 104.61 dólares por barril, luego de haber registrado la semana pasada un aumento histórico cercano al 36%.

Al mismo tiempo, el crudo Brent, referencia internacional, también superó los 102 dólares, niveles que no se veían desde agosto de 2022.

La subida se aceleró luego de que varios productores del Golfo comenzaran a reducir su producción ante el riesgo de interrupciones en el transporte marítimo de petróleo.

El aumento del precio del crudo ocurre en medio de una cadena de eventos que ha puesto en tensión al mercado energético global.

Países como Emiratos Árabes Unidos y Kuwait comenzaron a recortar producción mientras el tráfico petrolero en el Estrecho de Ormuz se mantiene prácticamente paralizado.

Por su parte, Irak también ha iniciado cierres parciales de producción.

El conflicto se intensificó después de ataques de Estados Unidos e Israel contra instalaciones en Irán, lo que provocó represalias y amenazas de escalada militar.

Incluso Arabia Saudita interceptó drones que se dirigían al gigantesco campo petrolero de Shaybah, capaz de producir un millón de barriles diarios.


El repunte del petróleo ya comienza a impactar en las economías.

En Estados Unidos, los precios de la gasolina alcanzaron su nivel más alto desde agosto de 2024, generando presión política sobre el presidente Donald Trump, especialmente de cara a las elecciones legislativas de mitad de mandato.

Mientras tanto, el presidente iraní Masoud Pezeshkian aseguró que su país “no retrocederá” frente a las presiones militares.


El Estrecho de Ormuz es uno de los puntos más estratégicos del planeta para el comercio energético.

Por esta ruta marítima circula cerca del 20% del petróleo que se consume en el mundo, por lo que cualquier interrupción en la zona tiene efectos inmediatos en los mercados.

Además, varios países están tomando medidas de emergencia:

  • China ordenó suspender exportaciones de diésel y gasolina.
  • Corea del Sur analiza imponer un control al precio del petróleo por primera vez en tres décadas.

Los analistas advierten que el mercado podría enfrentar una etapa prolongada de precios elevados si el conflicto continúa escalando.

Los operadores ya anticipan que un petróleo por encima de 100 dólares por barril podría mantenerse durante semanas o incluso meses si el tránsito en el Estrecho de Ormuz no se normaliza.

Eso implicaría mayores costos de transporte, combustibles más caros y una presión adicional sobre la inflación global.


La combinación de guerra, reducción de producción y riesgos para las rutas energéticas está creando una tormenta perfecta para el mercado petrolero. Si el conflicto en Medio Oriente continúa intensificándose, el impacto podría sentirse pronto en la economía cotidiana de millones de personas en todo el mundo.