4 de marzo de 2026 | Katya Aquino Salinas

Nueva York vibra en modo Mundial. A 100 días del arranque de la histórica Copa Mundial de la FIFA 2026, el icónico Empire State Building se encendió con los colores de las banderas de México, Estados Unidos y Canadá, en una postal que ya le dio la vuelta al mundo y que confirma que el conteo regresivo va en serio.

La iluminación especial no fue un simple espectáculo visual: representó la cooperación trilateral entre las tres naciones anfitrionas que, por primera vez en la historia del futbol, organizan de manera conjunta el torneo más importante del planeta. Sí, el Mundial 2026 marcará un antes y un después en la geopolítica deportiva.

Un símbolo de unidad rumbo al Mundial 2026

De acuerdo con información oficial del Consulado, la emblemática torre neoyorquina presentó una rotación con los colores representativos de México, Estados Unidos y Canadá, como símbolo de alianza estratégica rumbo al campeonato internacional.

El acto se realizó en coordinación con el comité anfitrión FIFA World Cup New York New Jersey Host Committee y reunió a figuras clave del balompié norteamericano:

  • Íñigo Riestra López, secretario general de la Federación Mexicana de Futbol.
  • Alex Lasry, CEO del comité NY-NJ.
  • JT Batson, CEO y secretario general de la United States Soccer Federation.
  • Peter Augruso, presidente de Canada Soccer.

También asistieron autoridades diplomáticas, entre ellas el cónsul general de México en Nueva York, Marcos Bucio; la cónsul titular en New Brunswick, Mariana Díaz; y el cónsul general de Canadá en Nueva York, Tom Clark, además de representantes latinoamericanos cuyos países estarán en la justa mundialista.

Mundial 2026: el más grande de la historia

La Copa Mundial 2026 no solo será histórica por su organización tripartita; también será la edición con más selecciones participantes y con una logística sin precedentes en sedes de México, Estados Unidos y Canadá.

Para México, el evento representa una oportunidad de oro: consolidarse como potencia organizadora, detonar turismo internacional, fortalecer infraestructura y volver a poner al país en la conversación global del deporte.

Y mientras la cuenta regresiva avanza, imágenes como la del Empire State Building iluminado reafirman que el Mundial no es solo futbol: es diplomacia, economía, cultura pop y una narrativa continental que une a millones.

Lo que viene para México

Con ciudades sede listas para recibir al mundo, la expectativa crece entre la afición mexicana, especialmente entre la juventud que verá su primer Mundial en casa. El reto será estar a la altura dentro y fuera de la cancha.

Porque más allá del espectáculo, el mensaje es claro: Norteamérica juega en equipo.

El reloj ya está corriendo. Y el mundo —literalmente— ya empezó a encenderse rumbo al 2026.