2 de marzo de 2026 | Katya Aquino Salinas

El mundo vuelve a mirar con tensión al mapa energético global. El precio del petróleo se disparó tras el cierre del estratégico paso marítimo en el Golfo Pérsico, encendiendo las alertas en mercados financieros, gobiernos y consumidores. La posibilidad de que el crudo supere la barrera psicológica de los 100 dólares por barril ya no es una exageración: es un escenario real si el conflicto en Medio Oriente escala.

El Estrecho de Ormuz: la arteria que mueve al mundo

El foco rojo está en el Estrecho de Ormuz, una vía marítima por donde circula aproximadamente el 20% del petróleo mundial. Su cierre provocó una reacción inmediata en los mercados energéticos: el Brent Crude registró un alza de 13%, mientras el West Texas Intermediate se ubicó alrededor de los 72 dólares por barril.

Para dimensionarlo: cualquier interrupción prolongada en ese punto estratégico impacta directamente el suministro global. No se trata solo de cifras en una pantalla de Wall Street; hablamos de gasolina más cara, diésel con sobreprecio y boletos de avión con ajustes inmediatos.

¿Por qué podría llegar a los 100 dólares?

El escenario es claro: si el conflicto con Irán se prolonga y el control del paso marítimo se mantiene restringido, el mercado entraría en un estado de alta volatilidad. Los inversionistas reaccionan al riesgo, y el riesgo hoy es geopolítico.

Un cierre extendido implicaría:

  • Desabasto energético en regiones dependientes del crudo del Golfo.
  • Presión en cadenas de suministro globales.
  • Aumento en gasolinas, diésel y turbosina.
  • Inflación global y freno al crecimiento económico.
  • Mayor tensión en economías emergentes como México.

La historia lo respalda: cada vez que Medio Oriente entra en conflicto, el petróleo responde con fuerza. Y cuando el petróleo sube, sube todo.

¿Cómo impactaría a México y al mundo?

En México, el golpe sería directo al bolsillo. El incremento en el precio internacional del crudo presionaría el costo de combustibles y transporte, afectando alimentos, productos básicos y tarifas logísticas. Para una economía aún en recuperación, un petróleo arriba de los 100 dólares sería un factor de alta sensibilidad.

A nivel global, el efecto dominó podría ralentizar la recuperación económica, impactar bolsas internacionales y generar un nuevo episodio de volatilidad financiera.

El factor clave: tiempo y control

La duración del conflicto será determinante. Un episodio breve generaría picos temporales; un enfrentamiento prolongado cambiaría el tablero energético mundial.

Hoy, el mercado no solo observa cifras: observa movimientos militares, declaraciones diplomáticas y decisiones estratégicas. En tiempos de incertidumbre geopolítica, el petróleo vuelve a ser el termómetro del mundo.

La pregunta ya no es si el precio puede subir. La pregunta es cuánto tiempo podrá resistir el equilibrio global antes de que el crudo rompa la barrera de los 100 dólares y detone una nueva sacudida económica internacional.