La actriz Eiza González abrió su corazón en la Semana de Concientización sobre los Trastornos Alimentarios y habló por primera vez sobre su obsesión por su peso y la dismorfia corporal que padeció desde adolescente.
González reveló que la presión pública desde los 15 años, cuando comenzó su carrera en televisión, llevó a que cada imagen suya fuera analizada y criticada, lo que intensificó una profunda inseguridad sobre su cuerpo y desencadenó conductas obsesivas con su peso.
La actriz explicó que, en ese proceso, llegó a medir su valor personal en kilos y a preguntarse si perder más haría que fuera más querida o se quisiera más a sí misma, aunque esa aprobación nunca llegó.
Hoy, ya adulta y con un enfoque en su bienestar, Eiza comparte estos recuerdos no solo como parte de su historia, sino como un llamado de empatía hacia quienes luchan con la autoaceptación y la salud mental, recordando que elegirse a uno mismo es clave en ese camino.

