24 de febrero de 2026 – Katya Aquino Salinas
Suiza dio un golpe financiero de alto impacto al chavismo. El gobierno helvético ordenó el congelamiento de activos vinculados al expresidente de Venezuela Nicolás Maduro y a su círculo cercano por un valor de más de 880 millones de dólares (687 millones de francos suizos), en una medida que busca evitar la fuga de fondos con presunto origen ilícito y proteger al sistema financiero europeo.
La medida —dispuesta por el Consejo Federal de Suiza desde el 5 de enero de 2026— fue actualizada con cifras oficiales tras la detención de Maduro por fuerzas estadounidenses y su traslado a Estados Unidos, donde enfrenta cargos por narcotráfico y corrupción.
Según autoridades suizas, un tercio de esos activos (aproximadamente 308 millones de dólares) fue congelado tras la captura del líder chavista, mientras que otros dos tercios ya estaban bajo bloqueo por procedimientos penales en Suiza.
La orden de congelamiento no solo alcanza activos directamente ligados a Maduro, sino también a varias personas de su entorno cercano identificadas en la regulación suiza.
La razón oficial del gobierno helvético es evitar que fondos sospechosos abandonen el sistema financiero suizo y garantizar que, si se determina que proceden de actividades ilícitas, puedan ser restituidos en beneficio del pueblo venezolano.
Esta decisión se enmarca en un contexto internacional de creciente presión sobre el régimen chavista, con sanciones y procesos judiciales en curso en varios países, especialmente después de que Estados Unidos intensificó sus acciones legales contra altos funcionarios venezolanos.
Además, expertos en derecho internacional coinciden en que este tipo de medidas, aunque preventivas, pueden sentar un precedente importante para futuros casos de congelamiento de activos vinculados a líderes señalados por corrupción y delitos financieros.
Hasta ahora, las autoridades suizas no han publicado los nombres específicos de los titulares de los activos congelados, citando razones legales y procedimientos en curso.
Este movimiento financiero internacional coloca a Suiza en el centro de un debate global sobre la lucha contra el lavado de dinero y la rendición de cuentas de líderes políticos acusados de delitos graves, marcando un hito en la fiscalización transfronteriza de capitales sospechosos.
