16 de febrero de 2026 – Katya Aquino Salinas
A solo cuatro meses de que ruede el balón en la próxima Copa del Mundo 2026, existe una preocupación real dentro de la FIFA: la venta de espacios publicitarios no está alcanzando las metas esperadas.
Y no se trata de cualquier edición. Será el primer Mundial en la historia con 48 selecciones participantes, el más grande jamás organizado, con partidos en tres países anfitriones: México, Estados Unidos y Canadá. Sin embargo, la magnitud deportiva no está siendo acompañada —al menos por ahora— por el músculo comercial que normalmente lo respalda.
Un Mundial histórico… con espacios sin vender
De acuerdo con fuentes cercanas a la organización, aún existen múltiples paquetes de patrocinio y publicidad global disponibles, algo inusual para un torneo de esta escala y a tan poco tiempo de su inauguración.
Tradicionalmente, los Mundiales suelen tener sus principales acuerdos cerrados con mucha anticipación. Las grandes marcas compiten por aparecer en transmisiones oficiales, estadios, fan zones y plataformas digitales. Pero esta vez, el ritmo de contratación no ha sido el esperado.
La pregunta es inevitable: ¿qué está frenando a los patrocinadores?
Factores que podrían estar influyendo
Especialistas en marketing deportivo apuntan a varios elementos:
- Incertidumbre económica global, que ha llevado a empresas a reducir presupuestos publicitarios.
- Saturación de eventos deportivos internacionales en los últimos años.
- Cambios en las estrategias digitales de las marcas, que hoy priorizan campañas segmentadas en redes sociales sobre patrocinios masivos.
- Ajustes en el modelo de negocio tras el escándalo de gobernanza que en años anteriores golpeó la imagen institucional de la FIFA.
Además, el nuevo formato de 48 equipos implica más partidos, más sedes y mayor inversión logística, lo que también eleva los costos para los patrocinadores.
¿Riesgo financiero o ajuste estratégico?
Aunque la situación genera ruido interno, no significa necesariamente crisis. El mercado publicitario suele activarse con fuerza conforme se acerca el evento, especialmente cuando se definen figuras estelares y selecciones clasificadas.
Sin embargo, la falta de “hype” comercial a estas alturas llama la atención, sobre todo considerando que será un Mundial con sedes en ciudades icónicas y con México como protagonista histórico al convertirse en el primer país en albergar tres Copas del Mundo.
México en el radar global
Para México, este escenario también representa una oportunidad. Si la conversación digital despega en los próximos meses, las marcas podrían reorientar inversiones hacia activaciones locales, experiencias inmersivas y campañas con creadores de contenido.
La clave estará en conectar con las nuevas generaciones, que consumen el fútbol de manera distinta: más streaming, más clips cortos, más interacción social y menos televisión tradicional.
El reloj corre
El Mundial 2026 no solo será el más grande en número de equipos; también será una prueba de fuego para el modelo comercial del fútbol moderno.
Si la FIFA logra acelerar la venta de publicidad en las próximas semanas, la narrativa cambiará. Si no, podría abrirse un debate más profundo sobre la rentabilidad de expandir el torneo sin garantizar el respaldo comercial inmediato.
Porque en el fútbol actual, el espectáculo no solo se juega en la cancha. También se juega en los contratos, en las marcas y en la batalla por la atención global.
