11 de febrero de 2026 – Katya Aquino Salinas
Guatemala anunció este martes que pone fin al convenio que desde 1998 permitía a médicos cubanos trabajar en el país, especialmente en áreas rurales y empobrecidas. Los más de 400 profesionales de la salud, incluidos 333 médicos especialistas, serán gradualmente reemplazados por personal local, informó el Ministerio de Salud en un comunicado oficial.
La decisión se tomó tras un “análisis técnico”, con el objetivo de fortalecer el sistema nacional de salud y garantizar la continuidad de los servicios médicos en todos los departamentos del país.
El rol de los médicos cubanos en Guatemala
Desde 1998, los médicos cubanos han sido pilares de la atención en comunidades con escasez de especialistas, cubriendo áreas como:
- Oftalmología
- Pediatría
- Epidemiología
- Medicina interna
Estaban distribuidos en 16 de los 22 departamentos del país, contribuyendo a mejorar la cobertura médica en zonas remotas y empobrecidas.
Hasta el año pasado, Cuba mantenía desplegados unos 24.000 médicos y enfermeras en 56 países, como parte de su plan de cooperación internacional, que ha sido criticado por Estados Unidos como un intento de mejorar la imagen del régimen cubano en el exterior.
Transición al personal local
El Ministerio de Salud indicó que la sustitución del personal cubano será escalonada y estará a cargo de recurso humano nacional, buscando evitar interrupciones en los servicios de salud.
El objetivo, según las autoridades, es fortalecer la capacidad del sistema nacional, promover la formación de médicos locales y reducir la dependencia de profesionales extranjeros, especialmente en especialidades críticas para la atención en áreas rurales.
Contexto político e internacional
El anuncio se produce en un momento de tensión internacional sobre la cooperación con Cuba:
- Estados Unidos, bajo el gobierno de Donald Trump, ha presionado a varios países para que rompan vínculos con La Habana, cuestionando incluso los programas de México y otros aliados que contratan médicos cubanos.
- Guatemala se convierte en uno de los primeros países en romper oficialmente este convenio de largo plazo, en un contexto donde la política internacional y la independencia sanitaria están entrelazadas.
