Jueves 5 de febrero de 2026 | Hecha por: Katya Aquino Salinas
En un avance científico que podría cambiar el rumbo del tratamiento de las enfermedades cardiovasculares —actualmente la principal causa de muerte en el mundo— investigadores de la Universidad de Texas Southwestern Medical Center han identificado una proteína que actúa como un regulador maestro del colesterol en la sangre, ofreciendo una potencial vía para terapias totalmente nuevas.
HELZ2: el interruptor molecular que controla el colesterol
El equipo liderado por el profesor Zhao Zhang observó un fenómeno curioso en ratones: algunos presentaban niveles muy bajos de colesterol en sangre, pero una acumulación de grasa en el hígado, lo cual llamó la atención de los científicos.
Tras estudiar este hallazgo a fondo, los investigadores identificaron que la proteína llamada HELZ2 funciona como un interruptor biológico que regula cuántas partículas transportadoras de colesterol —específicamente las lipoproteínas que contienen apoB— son liberadas desde el hígado hacia la sangre.
¿Cómo funciona?
- HELZ2 acorta la vida útil del ARN mensajero (mRNA) del gen APOB, que es esencial para producir la proteína apoB, la base de las partículas que llevan colesterol y triglicéridos por todo el cuerpo.
- Al reducir la producción de apoB, se disminuye la cantidad de partículas de colesterol en circulación, lo que podría bajar el llamado “colesterol malo” (LDL) y reducir la formación de placa en las arterias.
Este mecanismo no solo amplía nuestra comprensión de cómo el cuerpo controla los lípidos en sangre, sino que podría transformar el enfoque terapéutico tradicional —que hasta ahora se basa principalmente en estatinas y otros fármacos que actúan después de que el colesterol ya está en el torrente sanguíneo— hacia estrategias que lo prevengan desde su origen en el hígado.
Implicaciones para enfermedades del corazón y el hígado
El descubrimiento, publicado en la prestigiosa revista Circulation, sugiere que manipular HELZ2 podría ofrecer nuevas herramientas para combatir no solo la aterosclerosis (acumulación de placas en las arterias) sino también el hígado graso, una condición cuyos tratamientos aún son limitados.
Según los autores del estudio, si se logra modular con precisión la actividad de HELZ2 —por ejemplo, aumentándola para reducir exceso de colesterol— podríamos tener un nuevo tipo de fármaco que actúe en los orígenes del problema y no solo en sus efectos.
¿Qué significa este hallazgo para la salud global?
Las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la causa de muerte número uno en muchos países. Cualquier avance que permita controlar mejor los niveles de colesterol y disminuir la formación de placas arteriales tiene el potencial de salvar millones de vidas cada año.
Además, este enfoque es especialmente relevante en un momento donde la incidencia de hígado graso y niveles elevados de lípidos en sangre está creciendo, no solo por genética, sino también por factores de estilo de vida como dietas altas en grasas y estilos sedentarios.
Un nuevo capítulo en la lucha contra el colesterol
Hasta ahora, las terapias principales (como las estatinas o inhibidores de PCSK9) se enfocan en reducir la cantidad de colesterol circulante, pero no influyen directamente en cómo y cuándo el hígado produce y libera las partículas que lo transportan.
La proteína HELZ2, en cambio, actúa en una etapa anterior del proceso, abriendo la puerta a tratamientos que intervengan antes de que las partículas dañinas entren al torrente sanguíneo.
