Un apagón masivo dejó sin electricidad a gran parte del este de Cuba, afectando provincias clave como Santiago de Cuba, Holguín, Granma y Guantánamo, luego de una falla en una subestación eléctrica. Este evento vuelve a poner en evidencia la crisis energética crónica que enfrenta la isla, donde los cortes de luz ya se han vuelto frecuentes.
La estatal Unión Eléctrica de Cuba (UNE) explicó que la falla se originó en una subestación de 220 kV en Holguín, lo que provocó la desconexión de la red eléctrica en toda la zona oriental. Miles de hogares y servicios públicos quedaron sin luz durante varias horas.
Aunque la UNE aseguró que técnicos trabajan para restaurar el suministro, aún no se ha dado un tiempo estimado de recuperación. En algunas áreas, la electricidad ha vuelto de manera parcial, mientras que otras permanecen a oscuras.
Los expertos advierten que este apagón es parte de un problema estructural:
Infraestructura envejecida que limita la capacidad de generación y transmisión.
Déficit de generación eléctrica, con más demanda que producción.
Escasez de combustible y piezas para mantener las plantas termoeléctricas en funcionamiento.
Estas condiciones han provocado que los apagones se repitan con frecuencia, afectando gravemente la vida cotidiana de los cubanos.
Un corte de esta magnitud afecta a todos los sectores:
Hospitales y centros de salud con servicios limitados.
Distribución de agua potable interrumpida por la falta de electricidad en bombas.
Tiendas y negocios sin luz, dificultando la venta de alimentos y productos básicos.
Para muchos residentes, estos apagones son ahora parte de una “normalidad precaria”, reflejo de la fragilidad del sistema energético cubano.
La UNE trabaja en la reconexión gradual de la red eléctrica, mientras se investigan las causas técnicas del fallo. Este apagón vuelve a poner sobre la mesa la urgente necesidad de modernizar la infraestructura eléctrica y buscar soluciones sostenibles para evitar que la población siga pagando el precio de la crisis energética.
