Lunes 1 de febrero de 2026 – Hecha por: Katya Aquino Salinas

Oymyakon, Rusia — El epicentro de las temperaturas más extremas de la Tierra está rompiendo sus propios récords… y no de la manera que imaginamos. El pasado enero 2026 se convirtió en el mes más cálido jamás registrado en Oymyakon, el “polo del frío” mundial, un fenómeno climático que alarma a científicos, viajeros y observadores del cambio climático alrededor del planeta.

Temperaturas históricas en el lugar más frío del planeta

En una región donde el invierno es sinónimo de temperaturas infernales, las cifras del termómetro de enero sorprendieron por su extraordinaria suavidad. La temperatura media en Oymyakon durante el mes pasado superó las normas históricas en casi 20 grados centígrados, un desplazamiento térmico que desestabiliza los patrones climáticos tradicionales de la zona.

El 28 de enero, uno de los días más representativos, los termómetros apenas descendieron hasta −21 °C, una marca que parecería helada en la mayoría del mundo… pero que, para Oymyakon —donde la media en enero suele rondar los −47 °C o más frío— representa un auténtico fenómeno térmico.

Contrastes extremos: frío intenso en Moscú

Mientras el extremo oriente ruso vive este fenómeno atípico, la capital —Moscú— enfrenta su propio desafío climático: una ola de frío intenso y persistente. Las temperaturas en la capital rusa han caído por debajo de −20 °C, acompañadas de intensas nevadas que han dejado montículos de hasta 60 cm de nieve, complicando la vida urbana y el tránsito.

El peor invierno reciente en Moscú se reportó en 2005, con mínimas nocturnas entre −25 °C y −30 °C, un recuerdo que hoy vuelve a surgir en las conversaciones mientras la ciudad afronta un descenso térmico significativo.

¿Qué nos dice esto sobre el cambio climático?

El contraste entre un invierno “suave” en uno de los lugares más frígidos del planeta y un invierno “brutal” en una capital europea es reflejo de una atmósfera en inestabilidad climática creciente. Los expertos señalan que estos extremos no son aislados, sino parte de patrones globales exacerbados por el calentamiento global.