La turbulencia ahora no está en el aire, sino en la relación bilateral entre Washington y Ottawa.

Viernes 30 de enero de 2026 | Hecha por: Katya Aquino Salinas

El presidente Donald Trump lanzó una amenaza directa al gobierno de Canadá al acusarlo de bloquear de manera “injusta e ilegal” la certificación de los aviones Gulfstream en su territorio. Como respuesta, anunció la descertificación inmediata de aeronaves Bombardier y de fabricación canadiense, una decisión que sacude a la industria aeroespacial de América del Norte.

Trump fue claro y sin rodeos: si Canadá no revierte esta situación de forma inmediata, Estados Unidos impondrá un arancel del 50% a todas las aeronaves canadienses vendidas en el mercado estadounidense. Un golpe que podría redefinir el comercio aeronáutico regional.

Un conflicto que va más allá de los aviones

Aunque el detonante es la certificación aeronáutica, el trasfondo apunta a algo mayor: proteccionismo económico, presión política y control de mercados estratégicos. La industria aérea no solo mueve miles de millones de dólares, también genera empleos, innovación tecnológica y ventajas geopolíticas.

Bombardier en el centro de la tormenta

La empresa canadiense Bombardier, emblema del sector aeroespacial del país, se perfila como una de las principales afectadas. La descertificación en EE. UU. podría cerrar uno de sus mercados más importantes y provocar efectos en cadena: pérdida de contratos, caída de acciones y reconfiguración de rutas comerciales.

¿Riesgo de guerra comercial?

Especialistas advierten que esta amenaza podría escalar hacia una guerra comercial sectorial, afectando no solo a fabricantes, sino también a aerolíneas, proveedores y trabajadores de ambos países. Canadá es uno de los principales socios comerciales de Estados Unidos, y tensiones de este calibre suelen dejar heridas profundas.

El mensaje de Trump

Fiel a su estilo, Trump vuelve a apostar por la presión máxima como herramienta de negociación. El mensaje es claro: Estados Unidos no tolerará barreras que considere desventajosas, incluso si provienen de aliados históricos.

¿Qué sigue?

La pelota está ahora en la cancha de Ottawa. Una negociación acelerada podría evitar el impacto económico, pero si el conflicto se prolonga, el sector aeronáutico norteamericano podría entrar en una etapa de incertidumbre sin precedentes.