La presidenta anunció que no se aplicará el gravamen pese a estar en la Ley de Ingresos 2026, argumentando que es “muy difícil distinguir qué juegos son violentos”.
La presidenta Claudia Sheinbaum anunció este martes desde Palacio Nacional que el gobierno federal desistirá de cobrar el impuesto a los videojuegos violentos, una medida que estaba contemplada dentro de la Ley de Ingresos 2026. La mandataria explicó que, aunque ella había pedido eliminar el gravamen, éste quedó aprobado en la legislación, pero será cancelado por considerar que su aplicación presenta “mucha complicación”.
En su conferencia matutina, Sheinbaum destacó que es muy difícil establecer criterios objetivos para determinar qué videojuegos contienen violencia y cuáles no, lo que complicaría su clasificación fiscal. “¿Cómo le vas a poner un impuesto, quién va a determinar esa circunstancia?”, cuestionó la presidenta, argumentando que la medida sería prácticamente inviable.
Ante este escenario, el gobierno optará por impulsar campañas de prevención y concientización dirigidas a jóvenes y adolescentes para promover un uso responsable de los videojuegos y abordar posibles riesgos relacionados con el consumo excesivo de entretenimiento digital. Sheinbaum aseguró que este enfoque busca orientar a las nuevas generaciones en torno a la influencia de estos contenidos.
La propuesta original contemplaba un impuesto especial del 8 % sobre las ventas de videojuegos con contenido considerado violento —tanto físicos como digitales— como parte del paquete fiscal de 2026. Sin embargo, la cancelación de su aplicación representa un revés para quienes veían en ese gravamen una herramienta para desincentivar contenidos potencialmente nocivos, mientras que la industria y la comunidad gamer celebran la decisión.

