Catorce delincuentes condenados por tráfico y armas ya están de regreso en suelo mexicano; el acuerdo entre ambos países vuelve a generar controversias.
Un nuevo traslado masivo sacudió las relaciones entre Estados Unidos y México: el United States Department of Justice (DOJ) anunció que este viernes entregó a las autoridades mexicanas a 14 ciudadanos que cumplían condenas federales en EU por delitos de narcotráfico, posesión ilegal de armas o ambos.
Los reos, que solicitaron volver a México, serán trasladados al sistema penitenciario nacional para terminar de cumplir sus sentencias. De igual forma, bajo el mismo programa de traslado, Estados Unidos recibió en su territorio a cuatro ciudadanos estadounidenses que purgaban condenas por delitos similares en cárceles mexicanas.
Autoridades de Washington explicaron que estas acciones se realizan bajo el marco del Tratado internacional de transferencia de prisioneros entre Estados Unidos y México, con el respaldo de la Oficina Federal de Prisiones (BOP).
El traslado genera debate. Por un lado, representa para México una nueva oleada de internos vinculados al narcotráfico y armas ilegales; por otro, el gobierno de Estados Unidos señala que evita los costos de mantenimiento en cárceles estadounidenses.

