Las autoridades colombianas concluyeron uno de los operativos más delicados del año: el rescate de 17 menores pertenecientes a Lev Tahor, una secta judía ultraortodoxa con un largo historial de denuncias por abuso infantil, matrimonios forzados, maltrato psicológico, tráfico de menores y control coercitivo.
Tras la intervención, el Gobierno ordenó la expulsión inmediata de los adultos integrantes del grupo, marcando un nuevo capítulo en la trayectoria internacional de la organización.
Una secta con décadas de controversias
Lev Tahor —“corazón puro” en hebreo— fue fundada en los años 80 por el rabino israelí Shlomo Helbrans. Aunque se presenta como una comunidad religiosa devota, organismos internacionales y exmiembros la describen como una organización sectaria de alto riesgo.
El grupo ha sido expulsado o investigado en países como Estados Unidos, Canadá, México, Guatemala e Israel, trasladándose continuamente para evadir procesos legales.
Prácticas extremas: control total y aislamiento
Dentro de la secta, las familias viven bajo estrictas normas que especialistas califican como abuso sistemático:
- Matrimonios arreglados y casamientos de menores
- Aislamiento total del mundo exterior
- Castigos físicos y psicológicos
- Vestimenta completamente cubierta, incluso para niñas
- Ayunos prolongados
- Restricción de educación formal
- Separación forzada de niños y padres
Testimonios de sobrevivientes revelan patrones de control coercitivo, vigilancia interna y condiciones cercanas al cautiverio doméstico.
El operativo en Colombia: 17 niños rescatados
Las autoridades intervinieron tras detectar riesgos severos para la integridad de los menores. Durante la operación, se confirmó que los niños vivían en:
- Condiciones insalubres
- Riesgo de traslado ilegal a otros países
- Aislamiento extremo
- Falta de escolarización
- Ambiente de violencia psicológica
Las investigaciones apuntan a posibles delitos relacionados con tráfico infantil, explotación y retención ilegal.
Colombia expulsa a los integrantes de Lev Tahor
Luego del rescate, el gobierno colombiano anunció una medida contundente: la expulsión del país de todos los adultos que integraban la comunidad Lev Tahor.
La decisión se fundamentó en:
- Riesgo para la integridad de los menores
- Amenazas al orden público
- Antecedentes criminales del grupo
- Investigaciones internacionales pendientes
Las autoridades señalaron que el país no permitirá que la secta vuelva a operar en su territorio.
Una red internacional bajo vigilancia
El caso Colombia se suma a una lista creciente de intervenciones globales contra Lev Tahor.
Organismos de derechos humanos han documentado durante años denuncias por:
- Tráfico transnacional de menores
- Secuestro
- Abuso sexual infantil
- Matrimonios forzados
- Falsificación de documentos
- Manipulación y coerción religiosa
Varios líderes enfrentan procesos judiciales en EE.UU. e Israel.
Conclusión
La expulsión de Lev Tahor de Colombia pone nuevamente en el centro del debate internacional la necesidad de mayor coordinación para frenar el funcionamiento de organizaciones que utilizan la religión como herramienta de control y abuso.
El rescate de los 17 menores representa un avance, pero no resuelve el problema global: La secta continúa en movimiento, buscando nuevos territorios donde operar.
