Las remesas —uno de los principales pilares económicos de México— registraron un retroceso significativo en 2025. Entre enero y octubre, el país acumuló una caída de 5.1% en el flujo de dinero enviado por connacionales desde el extranjero, según datos preliminares del Banco de México.
Solo en octubre, México captó 5 mil 635 millones de dólares, cifra que representa una disminución anual de 1.7% respecto al mismo mes de 2024, lo que confirma la tendencia a la baja observada durante todo el año.
Factores detrás de la caída
Analistas apuntan a varios elementos que podrían estar influyendo en este descenso:
- Desaceleración económica en Estados Unidos, especialmente en sectores donde se concentra la mano de obra mexicana, como construcción, servicios y manufactura.
- Menor capacidad de ahorro de los migrantes ante presiones inflacionarias en ciudades de alta concentración mexicana.
- Reacomodos laborales tras ajustes migratorios y mayor fiscalización en algunos estados estadounidenses.
Impacto en hogares y estados receptores
La reducción genera preocupación debido a que las remesas representan una fuente crítica de ingresos para millones de familias. Estados como Michoacán, Jalisco, Guerrero y Guanajuato, donde la economía local depende en gran medida de este flujo, podrían resentir el impacto en consumo, comercio y servicios.
Tendencia a vigilar
Aunque octubre no mostró una caída tan pronunciada como meses anteriores, el acumulado del año sugiere que 2025 podría cerrar como el primer periodo con retroceso relevante en remesas desde la pandemia.
La atención ahora está puesta en los últimos dos meses del año, tradicionalmente los de mayor envío, para evaluar si esta tendencia logra moderarse o si se perfila un cierre a la baja.
