Una operación conjunta de la Secretaría de Marina (Semar) y la Fiscalía General de la República (FGR) sacudió al principal aeropuerto del país al revelar la existencia de una sofisticada red de tráfico de droga que operaba desde el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) utilizando vuelos comerciales para mover presunta cocaína hacia distintos destinos.
Un hallazgo que prende alarmas en la seguridad aérea
De acuerdo con fuentes federales, la red detectada utilizaba equipaje documentado y mercancía manipulada dentro de zonas restringidas del aeropuerto para introducir paquetes de presunta cocaína en aviones de pasajeros.
El hallazgo deja en evidencia serias fallas de seguridad interna, pues los implicados habrían tenido acceso a áreas controladas que solo personal autorizado puede transitar.
Infiltración operativa dentro del aeropuerto
La investigación preliminar apunta a que la organización contaba con al menos una decena de colaboradores, algunos presuntamente vinculados a empresas de manejo de equipaje y servicios aeroportuarios, lo que permitía que los paquetes se movieran sin pasar por filtros de detección o revisión aduanal.
Fuentes consultadas señalan que la red habría operado durante meses, aprovechando los momentos de mayor saturación del aeropuerto para evitar supervisiones.
Modus operandi: discreto, rápido y difícil de rastrear
La presunta cocaína era colocada en equipaje “limpio” que, ya en destino, era recogido por operadores de la misma organización.
Este sistema les permitía mover droga sin necesidad de mulas humanas, sin arriesgar a pasajeros y sin levantar sospecha inmediata.
Aseguramientos y detenciones en proceso
La Marina confirmó el aseguramiento de diversos paquetes que contenían presunta cocaína, además de equipo utilizado para manipular equipaje dentro del aeropuerto.
La FGR ya abrió una carpeta de investigación por delincuencia organizada y narcotráfico, y no se descartan más detenciones en las próximas horas.
Un golpe que expone una crisis de seguridad
Este caso no solo representa un fuerte golpe para el crimen organizado, sino que también expone la urgencia de reforzar los controles internos del AICM, uno de los puntos de conexión aérea más importantes del continente.
