En un operativo conjunto de fuerzas federales y estatales, las autoridades detuvieron a siete escoltas del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo Rodríguez, asesinado el pasado 1 de noviembre. El arresto ocurrió alrededor de las 12:30 horas en la Casa de la Cultura, donde el político solía despachar, reveló la Fiscalía General del Estado de Michoacán.
Los escoltas, que formaban parte de su círculo más cercano, son investigados por su posible implicación en el homicidio, en particular por el abatimiento de Víctor Manuel Ubaldo Vidales —el menor de 17 años que disparó contra Manzo—, quien según la fiscalía fue neutralizado y, misteriosamente, murió poco después.
Este arresto se suma al de “El Licenciado”, alias de Jorge Armando Gómez Sánchez, presunto autor intelectual del asesinato y señalado por operar al servicio del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Además, la investigación apunta a que hubo más personas involucradas tanto en la logística del crimen como en su planeación.
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Este giro en el caso pone una nueva presión sobre las líneas de investigación: ¿qué papel jugaron realmente los guardaespaldas de Manzo? ¿Fueron encubridores, cómplices o simplemente piezas movidas en un tablero más grande? Las autoridades advierten que no se descartan más detenciones conforme avance la investigación.

