La popularidad de los medicamentos para adelgazar Ozempic y Wegovy, basados en el principio activo semaglutida, ha detonado un fenómeno médico, social y económico sin precedentes en México. Lo que comenzó como un tratamiento para la diabetes tipo 2 se convirtió en una tendencia masiva impulsada por redes sociales, generando desde escasez nacional hasta una crisis de falsificaciones que ya preocupa a las autoridades sanitarias.

Un país vulnerable: 75% de los adultos con sobrepeso u obesidad

México vive una de las mayores epidemias de obesidad en el mundo. De acuerdo con estimaciones clínicas, el 75% de los adultos mayores de 20 años tienen sobrepeso u obesidad: más de 70 millones de personas susceptibles a tratamientos farmacológicos de reducción de peso.

En este contexto, la llegada a México, en abril de 2025, de la semaglutida 2.4 mg, la única formulación semanal aprobada para tratar obesidad y sobrepeso, marcó un parteaguas. Ensayos clínicos citados por especialistas aseguran pérdidas de hasta 17.5% del peso corporal en 68 semanas, lo que convirtió al medicamento en una solución “rápida y altamente efectiva”.

Demanda explosiva, redes sociales y escasez

La semaglutida saltó del consultorio a TikTok y Facebook. Influencers, celebridades y «testimonios» virales multiplicaron la demanda. Pero mientras su popularidad subía, los problemas también:

  • Pacientes diabéticos reportaron escasez de Ozempic, su versión médica original.
  • El mercado informal creció de manera acelerada:
    vendedores anónimos ofrecían inyecciones en grupos de WhatsApp, Marketplace y páginas de dudosa procedencia.
  • El precio se disparó, con versiones falsificadas vendidas a costos iguales o mayores que el producto original.

Alertas sanitarias: falsificaciones y daños graves

La COFEPRIS emitió varias alertas sanitarias tras detectar lotes falsificados de Ozempic, Wegovy y Saxenda. Las falsificaciones contenían ingredientes desconocidos, malas prácticas de fabricación o concentraciones incorrectas.

Las autoridades advirtieron que el uso sin supervisión médica puede provocar:

  • Náuseas y vómitos severos
  • Deshidratación
  • Daño renal
  • Afectaciones en el páncreas
  • Riesgo de pancreatitis
  • Problemas gastrointestinales graves

El organismo fue contundente: la automedicación con semaglutida puede causar daño orgánico serio y permanente.

Un negocio que crece a ritmo global

La industria de los medicamentos GLP-1 —como Ozempic y Wegovy— avanza hacia un valor estimado de 100 mil millones de dólares para 2030. México destaca como uno de los países con más patentes activas relacionadas con este tipo de fármacos, lo que revela un enorme interés comercial.

Pero ese boom comercial también trajo consecuencias:
los pacientes que realmente necesitan estos medicamentos enfrentan desabasto, encarecimiento y una saturación del mercado por versiones ilegales.

La postura del gobierno y los especialistas

El gobierno federal y expertos en endocrinología han subrayado repetidamente que:

  • No se deben adquirir estos medicamentos en redes sociales, ventas informales ni plataformas no reguladas.
  • Deben recetarse solo por especialistas, con diagnóstico y estudios previos.
  • Las personas que los usan deben someterse a monitoreo constante para medir impacto en riñones, hígado y páncreas.
  • La semaglutida no es un tratamiento estético, sino un medicamento para enfermedades específicas.

Conclusión: un fenómeno que exige vigilancia

El furor por Ozempic y Wegovy en México refleja una combinación peligrosa: una epidemia de obesidad, presión social por perder peso rápido y la circulación de medicamentos que prometen resultados inmediatos.

Pero a la par del auge también crece la advertencia: estos fármacos no son inocuos, no son para uso libre y no deben comprarse sin supervisión médica.
La historia de su uso en México apenas comienza, y ya ha marcado un punto de inflexión en salud pública, regulación y consumo farmacéutico.